Los beneficios del calentamiento vocal

Cuando se habla de calentamiento vocal se suele recurrir a una analogía con el comportamiento de los atletas. ¿Qué ocurre cuando se enfrentan a una actividad física intensa o prolongada sin antes haber calentado su musculatura? No solo reducen su rendimiento sino que, además, se exponen a padecer lesiones, en algunos casos severas. Por consiguiente, como parte esencial de su rutina, los deportistas acondicionan su organismo antes de afrontar cualquier entrenamiento o competición.

Este mismo principio se puede aplicar a las personas que utilizan su voz como herramienta de trabajo porque, al fin y al cabo, en el procedimiento de emisión del sonido se ven involucradas varias de las estructuras del cuerpo humano. La voz es un mecanismo complejo y frágil, que no se puede reemplazar o restaurar si sufre algún deterioro grave y, por tanto, es preciso ser muy metódico y sistemático a la hora de utilizarlo. Y, precisamente, el calentamiento es uno de los aspectos más relevantes dentro de las técnicas de higiene vocal para profesionales. Es verdad que, por ejemplo, los cantantes suelen estar acostumbrados a calentar antes de comenzar una actuación, pero en el ámbito de la locución todavía no es un hábito tan común. Por eso, resulta interesante conocer los beneficios que aporta a los locutores y las consecuencias que acarrea el hecho de no practicarlo asiduamente o efectuarlo de modo inapropiado.

El calentamiento es una preparación previa al momento de realizar una ejecución vocal y consiste en poner a punto todos los engranajes implicados en la producción del sonido, es decir, los sistemas respiratorio y articulatorio, el aparato fonador y la caja de resonancia. Por decirlo de una manera más poética, es como una afinación mágica de la voz. A grandes rasgos, sus objetivos más destacados son armonizar la coordinación neumofónica (tiempos de respiración) y dosificar el flujo de aire transglótico para aminorar el esfuerzo fonatorio; perfeccionar la articulación de los vocablos; flexibilizar los pliegues vocales y mejorar la lubricación laríngea para depurar las variaciones de frecuencia e incrementar la habilidad ondulatoria; y nivelar la cualidad vocal sobre un extenso rango de tonos.

En definitiva, el calentamiento enriquece la técnica vocal, permite al locutor adquirir la resistencia corporal necesaria para el proceso del habla, capacitarse mentalmente y alcanzar el nivel de comodidad adecuado para el correcto desarrollo de la locución y otorga mayor intensidad, brillo y expresividad a la voz potenciando la proyección de las sensaciones y emociones hacia el oyente. Pero, además, fortalece los músculos intrínsecos de la laringe contribuyendo a evitar cuadros de sobrecarga y fatiga vocal y a prevenir trastornos y afecciones como pólipos, laringitis, inflamaciones de la garganta, afonía o ronquera y, en consecuencia, promueve la salud y la longevidad de la voz. Y, en este sentido resulta fundamental porque hay que tener en cuenta que muchos locutores se someten a una carga horaria excesiva y a conductas de abuso o mal uso de la voz que pueden provocar alteraciones que afecten al desempeño profesional.

Los métodos específicos del calentamiento vocal son muy sencillos y se pueden realizar en poco más de cinco o diez minutos. En general consisten en prácticas de relajación y estiramiento muscular, especialmente en cabeza, cuello y tronco; masajes faciales y laríngeos; maniobras de respiración y capacidad aérea; ejercicios vibratorios de lengua y labios; y pruebas de control vocal, fonación, agilidad articulatoria, emisión, resonancia y colocación de la voz. Algunos expertos consideran que el calentamiento debe ser diferente para cada persona y debe adaptarse a las características peculiares de cada voz. De este modo, cada locutor debe ir localizando los programas que más le ayuden a calentar de forma rápida y efectiva a medida que va descubriendo las particularidades concretas de su propia voz.

Como se puede observar, con un adecuado calentamiento vocal se eluden los efectos perjudiciales que origina comenzar a locutar con una voz fría que, como es bien conocido, no goza de la misma flexibilidad ni funciona tan eficazmente como una voz ya entrenada. Todo profesional de la locución que desee poseer un mayor dominio de su voz y preservar su instrumento laboral primordial debería acostumbrarse a calentar su voz antes de efectuar cualquier actuación vocal. El calentamiento es altamente provechoso y es preciso prestarle el interés que se merece.