¿Sabías que el estrés y la ansiedad perjudican a la voz?

La voz es la herramienta esencial de trabajo de un locutor y, por tanto, para estos profesionales es fundamental proteger y cuidar su voz como lo que es: su más preciado recurso laboral. Como todas las personas cuya actividad exige realizar un esfuerzo vocal mantenido y continuo, los locutores se encuentran incluidos en los grupos con mayor riesgo de padecer patologías vocales, junto con cantantes, actores, docentes, teleoperadores y personal de atención al público, entre otros. Se tiende a pensar que todas las causas de los trastornos de la voz son orgánicas o fisiológicas, pero la verdad es que los desórdenes psicológicos perjudican a la voz mucho más de lo que se cree.
El estrés y la ansiedad provocan una tensión generalizada que repercute en la musculatura del cuello, los hombros, la espalda y la parte superior del pecho y que se extiende a cabeza, cuello, garganta y mandíbula pudiendo afectar al mecanismo de la voz. Las perturbaciones emocionales pueden somatizarse dañando la laringe y las cuerdas vocales que dejan de funcionar de forma eficiente produciendo cambios en la calidad de la voz y favoreciendo la aparición de fatiga vocal (cansancio vocal, dolores musculares y notas pérdidas o rotas), afonía (ausencia total o parcial de la voz), disfonía (trastorno de la fonación) y otros problemas foniátricos y puede desembocar en alteraciones como ronquera, voz aguda, voz entrecortada, escozor, tos, quemazón o dolor en la zona faringe-traqueal. Las disfunciones vocales relacionadas con el estrés se denominan disfonías psicógenas y, en los casos más extremos, pueden incluso a llegar a derivar en el miedo a hablar.
Hay que tener en cuenta, además, que el estrés actúa sobre el sistema inmunológico impidiendo al organismo combatir con eficacia cuadros alérgicos e infecciones víricas de las vías respiratorias superiores, lo cual puede provocar también un deterioro de la voz. Por otra parte, los conflictos emocionales influyen en el proceso de creación del sonido. Para que nuestro cuerpo pueda generar sonido de forma correcta es indispensable que esté libre de presiones y que el aparato fonador pueda desarrollar sus funciones adecuadamente. Cualquier grado de tensión corporal, por ínfimo que sea, afecta al resultado del sonido que se emite.
Ante cualquier lesión en la voz es imprescindible acudir a un especialista para que diagnostique el origen de la dolencia. Si está ocasionada por desórdenes psicológicos es preciso identificar y combatir la causa que provoca esas tensiones. Como consejos generales, para reducir el estrés y la ansiedad resulta muy útil realizar ejercicios relajantes y técnicas de meditación, practicar alguna actividad física y dormir bien.